Lección 99

Hemos venido a esta experiencia para descubrirnos, y en medio del sueño, no hemos hecho más que crear ilusiones, tan Grandes han sido estas que se las hemos otorgado a Dios.

Nos hemos introducido en las profundidades del temor y hemos considerado que esto hace parte de su voluntad, el sufrimiento, la desgracia, la enfermedad, el dolor, la escasez, el rencor, la muerte, jamás han sido conocidas por el ser más puro de la existencia y tampoco por sus hijos.

Todo esto es un espejismo y la manera de salir de allí y es recordando la única verdad que nos sacará de este sueño, el perdón a nuestras ideas insensatas, al poder que les conferimos y al endoso que hicimos de estas a Dios.

Este es el significado de la salvación, entender que no hay nada que nos pueda lastimar, que no hay de que huir, nada que encontrar, aparte de la unión de nuestra mente con Dios.

Práctica:

Al inicio de cada hora recuerda el mensaje
que el Espíritu Santi tiene hoy para ti:

“La salvación es mi única función aquí.
La salvación y el perdón son lo mismo.”
Durante los cinco minutos de tu instante santo, sana todo aquello que creíste como cierto, y afirma con gozo la maravilla de esta revelación que hoy te libera del temor, si entran dudas se te ha dado hoy un pensamiento poderoso que te libera del mundo de ellas y destruye las apariencias que nublan tu mente, acógela con alegría y la certeza de
su eficacia, diciendo:

“La salvación es mi única función aquí.
Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.”

En el intervalo de cada hora mantén presente cuanto más puedas el pensamiento: “La salvación es mi única función aquí.” Así traerás a tu mente la presencia del amor, que es la unión perfecta entre Dios y tú.