Lección 97

Esta afirmación da fin a nuestros miedos, nos separa de la ilusión, nos lleva a la unidad, nos salva de las ideas falsas, y provoca el milagro.

“Soy Espíritu” así de sencillo pero tan poderoso! Recordar que no somos nada más, desaparece nuestro angustiante y ambivalente juego de la dualidad temerosa, desde donde planeamos lo que aquí llamamos vida.

Hoy declaramos la Verdad y con ella devolvemos al mundo su recuerdo de despertar, disfrutamos la plenitud de esta afirmación cómo los hijos del Padre que celebran con Él, al recordar que somos UNO en su altar.

Práctica:

En los primeros cinco minutos de cada hora de tu día di: “Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limita­ción, a salvo, sano y pleno.
Libre para perdonar y libre para salvar al mundo.”

Espera en silencio durante cinco minutos y recibe el menaje que el Espíritu Santo trae para ti cuando decides unirte a su presencia, estos cinco minutos serán la mejor inversión de tu día que te llevará a un deléitate con Su paz, acelerando tu camino del despertar.