Lección 27

“Por encima de todo quiero ver”

En el despertar de nuestra consciencia muchas cosas nos atraen, sabiduría, paz, perdón, entendimiento, sanidad; todos estos grandes motivos para decidir iniciar este camino.

Un curso de milagros es una vía para emprender este viaje, y la propuesta literalmente es “entrenar nuestra mente” para lograrlo hemos estado en esta práctica durante estos 26 días que como habrás visto, nos invita a abandonar nuestro antigua sistema de percepción, una apertura al conocimiento de lo que alberga nuestro inconsciente y el reconocimiento de las razones que se esconde nuestra manera acelerada y superficial de pensar.

Hoy esta lección nos lleva a enfocarnos en el mayor propósito de esta práctica, lo que está por encima de todo, lo que crea nuestra voluntad para desarrollarla y es LA VISIÓN, reconocer que esto es lo que más nos interesa.

Ver, más allá de las formas, ver más allá de lo que sustenta nuestras razones, aprendizajes, experiencias y memorias, prejuicios, evidencias, Ver por encima de todo, que nada se oponga y que nada importe más , una disposición total que quizá parezca muy radical en este momento pero que comprenderemos será al punto en que llegaremos en este entrenamiento.

Querer ver, supone abandonar un viejo patrón y esto para el ego, puede ser extraño y producir duda, resistencia u oposición por la novedad, aclarar que antes no lo hemos hecho entraña entonces que hay algo por ver y al mismo tiempo que antes no hemos visto, esto requiere humildad y una apertura para poder avanzar.

Práctica

Durante el día cada 30 minutos o cada 20 minutos, según te sientas cómodo, repetirás en tu mente:

“Por encima de todo quiero ver”

Ejemplo:

Despierto… programó alarmas para que suenen cada 30 min, inicio pensando…
“Por encima de todo quiero ver”
Suena la alarma de nuevo y repito: “Por encima de todo quiero ver” … así durante el resto del día.

*** Nota especial
Si hay resistencia o incomodidad, agrega al pensamiento de “por encima de todo quiero ver” : “la visión no le cuesta a nadie”, si aún así persiste la incomodidad, agrega: “tan solo puede bendecir”