Lección 254

3. Tema Especial.

El Pecado

Lo hemos entendido como todo lo que ofende los principios De Dios, faltas grabes a su Nombre.

El origen de la falta se dio cuando creímos ser un cuerpo, allí nos sentimos vulnerables y dimos por hecho que Dios no es perfecto con sus creaciones que hubo un error pues su Hijo puede fallar; y así adjudicamos esta facultad a todos los demás ateniéndonos a juzgar, culpar y castigar.

Este origen es falso y hace parte de una ilusión, el Padre jamas abandonó a su hijo, vive en El y es Uno con todas sus creaciones, toda reacción que indique lo contrario nos hace creer que la ofensa es posible, lo que genera la creación del temor y con ella la del ataque.

Somos Santos hijos De Dios y eso Seremos en la eternidad, no somos cuerpos, ni sentidos, somos parte De la Fuente que creó desde y hacia la perfección. Recordemos y entenderemos que el Pecado jamas existió ni existirá, pues sólo podremos amar y el amor jamás puede crear maldad.

La lección de hoy es:

“Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.”

Explicación:

Si hemos de callar es porque aún oímos lo que no nos es útil, oímos nuestros miedos, orgullo, deseo de ataque, inseguridad, enfermedad, muerte y dolor, esas en ningún momento han de ser parte de la voz De Dios, son todo lo contrario, las voces del fruto de la separación, la voz que lidera el ego. Hoy reconocemos que le escuchamos y con un acto sencillo paro poderoso sencillamente eligiremos, silenciarlo para darle lugar a la Voz De Dios la única voz real.

“Padre, hoy quiero oír sólo Tu Voz. Vengo a Ti en el más profundo de los silencios para oír Tu Voz y recibir Tu Palabra. No tengo otra ora­ción que ésta: que me des la verdad. Y la verdad no es sino Tu Volun­tad, que hoy quiero compartir Contigo.”

Comentario

Práictica

Lee lenta y pausadamente la lección y la explicación que la acompaña, luego entra en el profundo silencio para que sea la Voz De Dios que te guíe en este recorrido, y puedas sentir La Paz que Él te brinda con su presencia y la manera en la que revelará lo que significas para Él, cuando aceptas su unión perfecta,
esa, que jamas ha desaparecido.

Durante el día mantén presente la
Afirmación y recuérdala cada vez que sientas necesidad de ponerla en práctica.

“Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.”