Lección 238

2. Tema Especial.

La Salvación

La hemos buscada a través de muchos esquemas creados por el hombre desde el principio de su idea de sentirse separado De Dios, lo cual generó el miedo.

La hemos buscado en libros, credos, religiones y todo lo externo que finalmente nos une momentáneamente pero luego nos deja en el campo de la separación.

Cuando la Salvación finalmente es una sola y está en la recuperación de la cordura de nuestra mente, recordando que todo ataque y división solo proviene de nuestros pensamientos. Es allí donde tenemos que ir, al origen. Y hay una promesa y es que la alcanzaremos, todo está diseñado para que lo logremos, porque el pensador de pensadores siempre ha estado allí y estará, tenemos a además un Guía, el Espíritu Santo que ve nuestras mentes sin juzgarlas y solo espera que le invoquemos para ver la verdad, y además de esto tenemos un eterno compañero de Camino, Jesús que con su amor nos ha revelado el principio de regresar al Padre.

La lección de hoy es:

“La salvación depende de mi decisión.”

Explicación:

La Confianza que Dios a puesto en su hijo es el recurso que se nos ha otorgado para aprender a confiar en nosotros. Lo que Él más quiere es nuestra felicidad y nos ha otorgado todo para encontrarla, tanto nos ha dado que nos cedió a su hijo Para que recordásemos que el Espíritu Santo Mora en nosotros y que la ilusión del pecado fue borrada con su su presencia y el milagro de su Resurrección.

Creer en lo que somos es tan importante como creer en el Padre , es un evento que implica causa y efecto. Hoy se nos otorga la libertad de gobernar nuestra mente enseñándole que Quien mora en Nosotros es el Creador de Creadores, de esta forma cumpliremos con nuestra función para la salvación a través de la sanación de nuestra mente.

“Padre, Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser digno de ella. Tú me creaste y me conoces tal como soy. Y aun así, pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que dependiera de mi deci­sión. ¡Cuán grande debe ser Tu amor por mí! Y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti, y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo”

Práctica

Lee lenta y pausadamente la lección y la reflexión que la acompaña y luego entra en el profundo silencio para que sea la Voz De Dios que te guíe en este recorrido, y puedas sentir La Paz que Él te brinda con su presencia y la manera en la que revelará lo que significas para Él, cuando aceptas su unión perfecta,
esa, que jamas ha desaparecido.

Durante el día mantén presente la
Afirmación y recuérdala cada vez que sientas necesidad de ponerla en práctica.

“La salvación depende de mi decisión.”