iniciamos el repaso de las 20 últimas lecciones. Tendremos un pensamiento fijo durante el repaso:
“No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.”
A demás de eso en la mañana y en la tarde, leeremos con detención la lección a repasar e iremos comprendiendo que son una sola con el resto del compendio que recordaremos durante el repaso pues todas apuntan a lo mismo, a reconocer la libertad que Dios nos ofrece cuando estamos decididos a encontrarnos con él y confiamos en nuestra guía, el Espíritu Santo quien nos acompaña para sacar de nuestra mente todo aquello que hayamos construido que en esta ilusión y nos haya hecho creer que éramos seres separados.
Durante el día se repetirá cada hora o cada vez que recordemos la idea del repaso:
“No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.”
Y en momentos en los que veamos que nuestra mente es distraída por la manifestación de un reflejo egoico, acudiremos a esta declaración:
No quiero este pensamiento. El que quiero es: Aquí repetiremos la idea de la lección a repasar ese día.
Esta explicación será la misma para los repasos de ls lecciones en los próximos días.
Práctica para hoy:
Inicia el día leyendo lenta y pausadamente esta lección y su explicación:
1. (181) Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.
No hay nadie que no sea mi hermano. He sido bendecido con la unidad de la que gozo con el universo y con Dios mi Padre, el único Creador de la totalidad que es mi Ser, el cual es eternamente uno conmigo.
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
Permanece en pleno silencio tomándote unos 15 minutos para apreciar la guía que recibes.
Recuerda, en momentos en los que veamos que nuestra mente es distraída por la manifestación de un reflejo egoico, acudiremos a esta declaración:
No quiero este pensamiento. El que quiero es: Confío en mis hermanos, que son uno conmigo. Con ella reemplazar tu idea de confusión.
