Ya somos todo pues Dios nunca ha dejado de existir, no se ha distraído ocupándose en cosas ajenas a Él, ya somos todo, no es un recuerdo, es un presente. Ser todo implica contemplar lo que existe, lo real, lo eterno, es Ser camino, es Ser Luz, es Ser Verdad.
Hoy comprendemos que nuestros pensamientos han sido desviados por nuestra idea de buscar lo que nunca hemos perdido, reconocemos que la presencia De Dios es poderosa y que está en nosotros con un sencillo paso, afirmar; así es, con toda seguridad sin ningún tipo de duda vamos a entrar en su presencia, unidos con nuestra fuente sabremos que ella es inagotable y permanente.
Se acaba la búsqueda, el proceso y el tiempo. Ya estamos listos, siempre lo hemos estado, tan solo lo habíamos olvidado. He aquí La Paz, que buscábamos en tantos lugares y que no habíamos visto por estar viendo afuera.
Práctica:
El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros. Tomamos rienda de nuestros pensamientos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios. No vamos a permitir que sigan descarriados. Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar. Los hemos traicionado al haberles ordenado que se apartasen de nosotros. Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo confuso. Y así, les restituimos la santidad que es su herencia.
De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la paz de Dios refulge todavía en nosotros, y que se extiende desde nosotros hasta todas las cosas vivientes que comparten nuestra vida. Las perdonamos a todas, y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho. Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea. Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos:
“La paz de Dios refulge en mí ahora. Que todas las cosas refuljan sobre mí en esa paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.”
