Lección 236

2. Tema Especial.

La Salvación

La hemos buscada a través de muchos esquemas creados por el hombre desde el principio de su idea de sentirse separado De Dios, lo cual generó el miedo.

La hemos buscado en libros, credos, religiones y todo lo externo que finalmente nos une momentáneamente pero luego nos deja en el campo de la separación.

Cuando la Salvación finalmente es una sola y está en la recuperación de la cordura de nuestra mente, recordando que todo ataque y división solo proviene de nuestros pensamientos. Es allí donde tenemos que ir, al origen. Y hay una promesa y es que la alcanzaremos, todo está diseñado para que lo logremos, porque el pensador de pensadores siempre ha estado allí y estará, tenemos a además un Guía, el Espíritu Santo que ve nuestras mentes sin juzgarlas y solo espera que le invoquemos para ver la verdad, y además de esto tenemos un eterno compañero de Camino, Jesús que con su amor nos ha revelado el principio de regresar al Padre.

La lección de hoy es:

“Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar.”

Explicación:

Se nos ha dado la mente para experimentar en esta vida a través de lo que reflejamos, y de ella se nos ha dado el poder de gobernarla, ella no nos domina, aunque aveces pareciera hacerlo, nosotros somos sus amos y ahora que la estamos entrenando le enseñaremos su verdadera labor, que es la de servir, y su servicio hoy lo ponemos a favor del amor, del encuentro con el Espíritu Santo, para que le escuche y le siga.

“Padre, mi mente está dispuesta hoy a recibir Tus Pensamientos y a no darle entrada a ningún pensamiento que no proceda de Ti. Yo gobierno mi mente, y te la ofrezco a Ti. Acepta mi regalo, pues es el que Tú me hiciste a mí.”

Práctica:

Lee lenta y pausadamente la lección y la reflexión que la acompaña y luego entra en el profundo silencio para que sea la Voz De Dios que te guíe en este recorrido, y puedas sentir La Paz que Él te brinda con su presencia y la manera en la que revelará lo que significas para Él, cuando aceptas su unión perfecta,
esa, que jamas ha desaparecido.

Durante el día mantén presente la
Afirmación y recuérdala cada vez que sientas necesidad de ponerla en práctica.

“Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.”