Lección 235

La Salvación

La hemos buscada a través de muchos esquemas creados por el hombre desde el principio de su idea de sentirse separado De Dios, lo cual generó el miedo.

La hemos buscado en libros, credos, religiones y todo lo externo que finalmente Nos une momentáneamente pero luego nos deja en el campo de la separación.

Cuando la Salvación finalmente es una sola y está en la recuperación de la cordura de nuestra mente, recordando que todo ataque y división solo proviene de nuestros pensamientos. Es allí donde tenemos que ir, al origen. Y hay una promesa y es que la alcanzaremos, todo está diseñado para que lo logremos, porque el pensador de pensadores siempre ha estado allí y estará, tenemos a además un Guía, el Espíritu Santo que ve nuestras mentes sin juzgarlas y solo espera que le invoquemos para ver la verdad, y además de esto tenemos un eterno compañero de Camino, Jesús que con su amor nos ha revelado el principio de regresar al Padre.

La lección de hoy es:

“Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.”

Explicación:

Tan sólo necesito contemplar todo aquello que parece herirme, y con absoluta certeza decirme a mí mismo: “La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto”, para que de inmediato lo vea desaparecer. Tan sólo necesito tener presente que la Voluntad de mi Padre para mí es felicidad, para darme cuenta de que lo único que se me ha dado es felicidad. Tan sólo necesito recordar que el Amor de Dios rodea a Su Hijo y mantiene su inocencia eterna­mente perfecta, para estar seguro de que me he salvado y de que me encuentro para siempre a salvo en Sus Brazos. Yo soy el Hijo que Él ama. Y me he salvado porque Dios en Su misericordia así lo dispuso.

“Padre, Tu Santidad es la mía. Tu Amor me creó e hizo que mi ino­cencia fuese parte de Ti para siempre. No hay culpabilidad o pecado en mí, puesto que no los hay en Ti.”

Práctica:

Lee lenta y pausadamente la lección y la reflexión que la acompaña y luego entra en el profundo silencio para que sea la Voz De Dios que te guíe en este recorrido,
Y puedas sentir La Paz que Él te brinda con su presencia y la manera en la que revelará lo que significas para Él, cuando aceptas su unión perfecta,
Esa, que jamas ha desaparecido.

Durante el día mantén presente la
Afirmación y recuérdala cada vez que sientas necesidad de ponerla en práctica.

“Dios, en Su misericordia, dispone que yo me salve.”