Nos sentiremos seguros cuando no nos defendamos, es la propuesta del sistema de pensamientos del Espíritu Santo, quien observa el Ser y su invariabilidad. Tu y yo somos, no tenemos nada que hacer para Ser, sencillamente Somos y esa es la voluntad De Dios, y esto no requiere defensa, pues es imposible defender lo que Somos.
Dios quiere que seamos vida, paz, libertad, pureza, claridad, certeza, sabiduría, esto no se defiende sencillamente Es. Nuestro ego necesita un cuerpo para vivir, tranquilidad para justificar la entrada de La Paz, razones para ver santidad, conocimiento y formación para sentirse seguro, y en ese miedo de carencias el ego nos invita a luchar por la razón.
Ahora aunque se vean los asuntos del ego en amenaza, recordaremos que cuando nos descubrimos como lo que somos no tendremos que defendernos pues nada puede alterar lo que somos, y esto nos da gozo, cuando sale de la espontaneidad no de la represión, porque ya entendemos que nuestro Ser no puede ser alterado.
Yo soy el orden, yo soy la calma, ahora mismo Soy, esta es la voluntad De Dios y ella es inalterable, Cristo vive en ti, vive en mi. Él nos eligió y al tomar la decisión de aceptar que nuestra seguridad proviene de Él, le hemos elegido y esta participación se nos la ha dado a todos, en nuestras manos está la elección de aceptar los regalos De Dios y no tenemos otra elección.
Práctica:
Comienza tu día centrándote en la idea de hoy “En mi indefensión radica mi seguridad”. Mantén tu atención como mínimo por cinco minutos o más, quizá media hora o más pues vas a a permanecer en silencio atento a escuchar la voz del Padre y a pasar tiempo con Él, dejando que tus pensamientos los deshaga su divina presencia y te permitas escuchar su verdad, la que hoy te recuerda la seguridad que reside en ti.
Durante el día cada hora recuerda su amor y permite que el guíe tu siguiente hora, permitiéndonos invocar su fortaleza, que nos dice “aquí estoy”
Repite: “En mi indefensión radica mi seguridad”
