Renunciar en nuestra mentalidad es sinónimo de pérdida, pero cómo podemos perder lo que no tiene valor? Nos aterra la idea de despojarnos de lo que hasta ahora hemos considerado como real y además como lo que nos pertenece, más ambas posiciones obedecen a la ilusión.
Dejar este mundo de locura es entrar en la cordura, en la consciencia del Ser que hay un estado absoluto de dicha, paz y gozo, que realmente tiene valor y que se manifiesta al observar en la calma en donde se escucha la
Voz De Dios, en nuestro encuentro con el Espíritu Santo en donde nuestra fiel maestro es Cristo, quien con su guía nos demarca el sendero para ese maravilloso encuentro.
Práctica:
Durante tres oportunidades del día, mañana, tarde y noche, dedica diez minutos con el ánimo de limpiar tu mente diciendo:
“Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.
Elijo ver ese mundo en lugar de éste, pues no hay nada aquí que realmente desee.”
Cierra los ojos de las apariencias y enciende las luces que hay en tu interior y observa como el Brillo revela la verdad y puedes entender que el Todo está muy lejos de lo que considerabas verdad.
Cada hora recuerda:
“El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.
Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.”
