Toda ilusión es un error no reconocido, están encubiertos y por lo tanto pareciesen que forman parte de nosotros; nos acostumbramos a sentir miedo, dolor, incertidumbre, a experimentar la dicha, la felicidad, La Paz; de forma inconstante y atribuimos esos estados de ánimo a las circunstancias desconociendo realmente el significado que insignificantemente hemos creído alcanzar en estos momentos.
La verdad en su lugar, erradica por completo estas contradictorias sensaciones y libera nuestra mente de cualquier interpretación errada con lo que hayamos calificado las ilusiones de realidad. En presencia de la verdad traspasamos todo a lo que hayamos puesto nuestra fe aun sabiendo que nos lastimaba, erradicamos creencias infructuosas y trascendemos el tiempo porque la verdad cuando llega jamás se va, no cambia, permanece para siempre.
Imaginemos que sería de nosotros con una mente completamente libre! Sin memoria de ninguna ilusión, esa es la función del Espíritu Santo, deshacer los errores para dejarnos ver lo real, lo que no tiene límite y permanece. Esto es posible, claro que sí; dispongámonos para que nuestro verdadero Ser lo logre, pues hoy todo está dispuesto para que sanemos nuestras mentes y regresemos a La Paz a través de la verdad.
Práctica
Inicia los primeros cinco minutos de cada hora del día afirmando:
“La verdad corregirá todos los errores de mi mente y descansaré en aquel es mí Ser”
Luego en silencio permite ser guiado hasta percibir la verdad y sentir La Paz que ella te entrega, pues te pertenece y esta es tu realidad. Aquí sanas al mundo a través de tu mente, así que disfruta la magnitud de lo que este momento significa.
