En la vida nos debatimos entre los deberes y la culpas, entre el merecimiento y el derecho, nuestras leyes desde la humanidad son implacables, rígidas y temerosas, exigimos a los demás con firmeza porque dentro de nuestro Ser está nuestra molestia de percibirnos imperfectos.
Más en la mirada sublime de la indescriptible perfección, sólo somos aceptos, dignos, sin tacha ni mancha. Así es como hoy nuestro querido compañero de camino Jesús, nos invita a vernos desde nuestra mente, así es como en su visita nos llamo Hijo De Dios, el Yo Soy.
En este plano las preguntas alejan, la consciencia despierta acerca y nuestra mente hoy afirma lo único real que por voluntad del Creador, nuestro estado de percepción obedece a Su ofrecimiento de entregarnos el cielo aquí y ahora y al hacerlo claramente lo ofreceremos a toda criatura, pues no podemos ver de otra manera cuando ya hemos encontrado el sentido de la Visión.
Práctica:
En la mañana, lee la lección durante cuatro minutos:
(77) Tengo derecho a los milagros.
2Tengo derecho a los milagros porque no me gobiernan otras leyes que las de Dios. 3Sus leyes me liberan de todos mis resentimientos y los reemplazan con milagros. 4Voy a aceptar los milagros en lugar de los resentimientos, los cuales no son sino ilusiones que ocultan los milagros que se encuentran tras ellos. 5Voy a aceptar ahora solamente aquello a lo que las leyes de Dios me dan derecho, de manera que pueda usarlo en beneficio de la función que Él me ha dado.
Luego permanece en silencio y deja que venga la respuesta a ti hasta completar los quince minutos.
Durante el día ante cualquier percepción de resentimiento, aplica tus ideas sobre esta lección:
2Detrás de esto hay un milagro al que tengo derecho.
3No voy a abrigar ningún resentimiento contra ti, [nombre], sino que te voy a ofrecer el milagro al que tienes derecho.
4Visto correctamente, esto me ofrece un milagro.
En la noche lee la lección durante cuatro minutos:
(78) ¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!
2Mediante esta idea uno mi voluntad a la del Espíritu Santo y percibo las dos cual una sola. 3Mediante esta idea acepto mi liberación del infierno. 4Mediante esta idea expreso que estoy dispuesto a que todas mis ilusiones sean reemplazadas por la verdad de acuerdo con el plan de Dios para mi salvación. 5No haré excepciones ni sustituciones: 6Lo que quiero es todo el Cielo y sólo el Cielo, tal como la Voluntad de Dios ha dispuesto que lo tenga.
Luego permanece en silencio y deja que venga la respuesta a ti hasta completar los quince minutos.
Durante el día puedes aplicar las ideas concretas ante cualquier ilusión:
2No quiero excluir este resentimiento de mi salvación.
3(Nombre], dejemos que los milagros reemplacen todos nuestros resentimientos.
4Detrás de esto se encuentra el milagro que reemplaza todos mis resentimientos.
