“Mi única función es la que Dios me dio”
Asimilar el término Único, despeja cualquier otra posibilidad del camino y esto requiere aceptación. Vernos uno con Dios, en la unidad total, al compartir un único pensamiento objetivo, da un sentido específico a esta experiencia. Ese objetivo es la Salvación, el salvarnos de nuestros pensamientos errados, de cualquier otra idea que hayamos traído como propósito de vida y aceptar gustosamente que este es nuestro rol, tu, yo, todos somos los encargados de lograrlo para recuperar la unidad plena con Dios.
Compartimos nuestros pensamientos y en este entrenamiento nos hemos preparado para saber cuáles son los pensamientos
que nos acercan a nuestra misión y la afirmación de hoy nos invita a aceptarla amorosamente por encima de cualquier otro concepto, para lograr asimilarlo requerimos disciplina, constancia y certeza, por eso el tiempo y el espacio de esta vida son herramientas de aprendizaje, así que aprendamos a usarla a favor de nuestro propósito.
Práctica:
A partir de hoy entraras en una modalidad de horarios, tendrás una hora específica durante el día y una en la noche para incluir la práctica de las lecciones, de diez a quince minutos, meditarás en la idea de hoy: “Mi única función es la que Dios me dio.” Luego cierra los ojos y ve observando cada pensamiento separado a esta idea y di: “Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función” así durante dos minutos irás detectando los obstáculos para luego introducir la idea: “Que en esta tabla rasa quede escrita mi verdadera función” y de ahí en adelante permanece en la observación de la idea principal: “Mi única función es la que Dios me dio” descubre La Paz que esto te brinda, la oportunidad de asimilar que no hay nada que te pueda alejar de esta oportunidad maravillosa de encender en ti la conexión con este mundo saliendo de cualquier tipo de ilusión al reconocer acá, la completa unidad.
Hoy también habrán cambios en las prácticas más cortas, esta disciplina incluye que adicionalmente dediques cada hora, un espacio de tu mente para repetir la idea:”Mi única función es la que Dios me dio. No quiero ninguna otra ni tengo ninguna otra.” Puedes hacerlo unas veces con los ojos abiertos, otras veces con los ojos cerrados, para luego abrirlos y detectar la manera en la que ves al mundo que te rodea después de haber asimilado este pensamiento.
Ejemplo:
En La mañana a las 5am Pienso… “Mi única función es la que Dios me dio.” Cierro mis ojos y detecto toda idea diferente a esta… vienen y van pensamientos:
-Tengo mucho por hacer
-Los objetivos de mi vida han sido banales
-Hay muchas ideas por desechar
-En la cotidianidad se me escapa el tiempo para lo importante
-He creído en otras posibilidades como propósito de vida
-Podremos todas las mentes despertar algún día?
-Espero cumplir mi función
-Tengo muchas tareas para hoy
Así durante dos minutos…luego menciono: “Que en esta tabla rasa quede escrita mi verdadera función”
Ahora traigo a mi mente el pensamiento: “Mi única función es la que Dios me dio”
Y me delito en el… siento
mi paz, la certeza de que si esa es mi única función tengo todo el apoyo del Padre para llevarla acabo, y permanezco allí sintiendo….hasta finalizar los quince minutos. Así mismo en la noche a las 10pm
En el transcurso de día:
Cada hora, pienso…”Mi única función es la que Dios me dio. No quiero ninguna otra ni tengo ninguna otra.” unas veces con los ojos cerrados, luego los abro y observo…. aprecio la sensación que marca este pensamiento to en la observación. Otras veces simplemente repito la idea.
***Nota especial :
Es muy importante fijar una hora tanto en la mañana como en la noche, la idea es establecer una disciplina así como la hora de las prácticas cortas, una alarma te ayudará para poderlo lograr.
En la observación de los obstáculos a la idea, tómalo con calma, sin ningún tipo de tensión, solo deja que vayan apareciendo, que sean tus propias ideas.
